El ministro se aferra al equilibrio fiscal, pero la incertidumbre financiera y las elecciones legislativas en Estados Unidos suman interrogantes sobre la continuidad de su estrategia.

La preocupación por la marcha de la economía y la persistencia del riesgo país reactivaron las especulaciones en la Casa Rosada. La aparición del economista Alberto Ades alimentó las versiones sobre un eventual recambio. Pero la principal incógnita es qué puede pasar con Scott Bessent, principal aliado financiero de Caputo, si Donald Trump pierde las elecciones legislativas de noviembre.
El ministro apuesta al respaldo de Estados Unidos para sostener la estrategia económica y afrontar la falta de dólares de cara al próximo año. Mientras el Gobierno busca recuperar la confianza de los mercados, las elecciones de medio término en Estados Unidos introducen una variable clave. Una derrota republicana empujaría la salida de Bessent y esto pone al borde el precipicio la estrategia de Caputo.
Rumores internos y preocupación económica
Luis Caputo continúa al frente del Ministerio de Economía. Por ahora no habrá cambios pero las versiones sobre el futuro del ministro volvieron a circular en los últimos días, en un contexto marcado por la preocupación económica, las dificultades para reducir el riesgo país y las discusiones internas sobre el rumbo del programa.
Las dudas están incluso dentro del oficialismo, donde muchos se preguntan cuánto tiempo más podrá sostenerse el actual esquema sin mostrar resultados. Patricia Bullrich es la voz cantante de las quejas. Pero no es la única. Caputo se aferra al equilibrio fiscal, el mayor estandarte del Gobierno y lo que le valió la confianza de Milei. El problema de Caputo es que enfrenta un escenario de recesión económica a las puertas del comienzo de una nueva campaña electoral. “Es como arrancar el partido perdiendo 2 a 0”, grafica un conocedor de los pasillos del poder.

“El Messi de las excusas”
En sus últimas intervenciones públicas, el ministro reconoció, con algunos eufemismos que la economía no arranca. Caputo habla de un “crecimiento a un ritmo menor”. Atribuyó el parate a las tensiones financieras tanto de factores internacionales como a la incertidumbre política local. Hace poco, durante una actividad en París, también vinculó la evolución del riesgo país con los temores de los inversores ante un eventual regreso del kirchnerismo.
También le echó la culpa a los feriados, al mundial y hasta se refirió a la llegada del Papa en noviembre como un factor negativo para la actividad económica…. “Ahora es el Messi de las excusas” bromeaba un dirigente opositor al escuchar al ministro, otrora conocido como “El Messi de las finanzas”.
Pero dentro del Gobierno también existe una preocupación mayor. Cómo recuperar la confianza de los mercados, que baje el riesgo país y a la vez que todo eso se traduzca en una recuperación sostenida de la actividad.
El “riesgo Bessent”
La estrategia financiera de Caputo tiene un componente externo decisivo: Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos y uno de los principales aliados de Milei en Washington.
Bessent defendió el respaldo financiero otorgado a la Argentina durante la campaña electoral de 2025. “Ganamos en las elecciones de la Argentina”, se jactó Bessent más de una vez. Y en una entrevista volvió a dejar abierta la posibilidad de una nueva asistencia si fuera necesario. Caputo se abrazó a esas declaraciones de Bessent y las mostró como el aval para sostener el tipo de cambio en torno a las 1500, 1600 pesos.
El Gobierno cree que con ese valor del dólar gana las elecciones. El problema es si Trump pierde las elecciones de noviembre. Porque en ese caso, es probable que Bessent esté obligado a dejar su puesto. Y así Caputo se quedaría sin su as de espadas. ¿Seguiría en ese caso siendo el Ministro de Economía del Gobierno?

Ades, el nombre que agitó las versiones
La aparición de Alberto Ades en una reunión del gabinete nacional, invitado por Milei, introdujo un elemento nuevo en la discusión. El economista, radicado en Nueva York y con muy buena relación personal con el presidente, expuso ante funcionarios y presentó públicamente sus ideas sobre la economía argentina.
Ades pondera el plan económico de Milei en los primeros años de gobierno, pero presenta críticas en política monetaria y plantea que debería haber algunos cambios hacia adelante. Un verdadero tiro a la línea de flotación del Ministro de economía
Su presencia alimentó las especulaciones sobre una eventual alternativa para la cartera económica. Caputo no fue a esa reunión de Gabinete con la excusa de estar enfermo. Pero a la noche se lo vio gozando de buena salud en un canal de streaming libertario. Raro.
El nombre de Ades comenzó a ganar espacio en medio de los rumores sobre el desgaste de Caputo y las discusiones acerca de la evolución de la actividad económica.
¿Se trató de una consulta técnica? ¿De una señal para el mercado? ¿O de una manera de empezar a explorar un eventual cambio de conducción?
Lo cierto es que Milei invitó a Ades, Caputo no fue a la reunión y los rumores se dispararon incluso dentro del Gobierno. La pregunta quedó flotando: ¿Quién debe conducir la economía en una próxima etapa, que incluye una campaña electoral?

El riesgo país y el desafío de recuperar credibilidad
La evolución del riesgo país es uno de los indicadores que explican la inquietud oficial. El índice llegó a tocar los 655 puntos básicos y a duras penas perforó los 600 luego de la euforia que causó en los mercados el triunfo de Bolsonaro en Brasil. Su permanencia en niveles elevados y la escasa inversión en los últimos tres años reflejan la falta de confianza en el país.
Para el Gobierno, la dificultad es doble. Por un lado, necesita que los inversores confíen en la continuidad del equilibrio fiscal y en la capacidad de pago de la Argentina. Por otro, debe convencerlos de que el esquema económico podrá atravesar la incertidumbre electoral de 2027 sin sobresaltos cambiarios ni cambios abruptos de rumbo.
Caputto sostiene que el programa tiene herramientas para enfrentar ese escenario y que el país debe aprovechar la oportunidad de atraer inversiones. “Tenemos una bazooka de dólares para defendernos”, sostuvo Milei hace poco. Sin embargo, el costo del financiamiento y la volatilidad de los activos argentinos muestran que la confianza no está y que con las palabras ya no alcanza.
A esa preocupación se suman las señales de recesión económica. El relevamiento de expectativas del Banco Central recogió proyecciones de contracción del PBI del 1% para el tercer trimestre de 2026, un dato que alimenta las dudas sobre el plan Milei – Caputo para 2027.
En ese contexto, cualquier discusión acerca del futuro del ministro adquiere una dimensión mayor. Un cambio podría ser una renovación destinada a recuperar credibilidad antes del comienzo de la campaña electoral, pero también podría generar incertidumbre en los mercados.
Caputo sigue en Economía, pero su continuidad ya no se discute solamente en función de la confianza del Presidente. La pregunta es si podrá recuperar también la de los mercados.