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La letrada acusada de racismo en Río de Janeiro relató el calvario que vive mientras espera que avance su caso. Expresó que no tuvo intenciones de discriminar y que trató de una reacción emocional.

En la actualidad, está con tobillera electrónica y sin la posibilidad de salir del estado, imputada por el delito de injuria racial. No obstante, tuvo que mudarse más lejos porque se filtró la dirección del domicilio donde se encontraba anteriormente. La defensa de Páez planteó además que existe una construcción errónea de su imagen, potenciada por la mediatización del caso y de la campaña en Brasil donde se la condena por un delito que aún no se comprobó.