El desplome de la cadena, que llegó a contar con 200 sucursales y 4.500 empleados en todo el país, se profundizó bajo la gestión de Carlos Rosales. Pese a los intentos por mantener una estructura mínima, la firma terminó operando apenas tres locales antes de este fallo, arrastrada por una crisis financiera que se tornó irreversible durante la pandemia de COVID-19.
La situación laboral de los trabajadores, que en 2021 sufrieron el despido masivo de 1.800 operarios tras meses de salarios impagos, entra ahora en su etapa final de resolución mediante el cobro de acreencias judiciales.
La sentencia firme pone fin a una de las crisis corporativas más prolongadas del sector retail en Argentina, marcada por negociaciones truncas y el agotamiento de todos los recursos legales previstos.