Lula también cuestionó las disputas entre las grandes potencias y las consecuencias que tienen sobre otros países. En ese sentido, rechazó la división del mundo en áreas de influencia y sostuvo que las “incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos” representan prácticas que no se corresponden con el escenario internacional actual.
El presidente brasileño cerró ese tramo de su discurso con una definición sobre la posición de su país frente a las potencias: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Lula cuestionó a la ONU por su falta de respuesta ante las guerras
Lula también cuestionó el funcionamiento de Naciones Unidas y, particularmente, la capacidad del organismo para intervenir ante los conflictos armados. Consideró que la institución atraviesa una crisis de credibilidad y reclamó cambios en su estructura. “La ONU está fracasando en liberar a la humanidad del flagelo de la guerra. Su credibilidad nunca ha sido tan baja”, sostuvo.
En esa línea, planteó la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad, al considerar que su composición actual no refleja la realidad del mundo y limita la capacidad de Naciones Unidas para responder ante las guerras y otras crisis internacionales.
El mandatario brasileño mencionó entre sus preocupaciones los conflictos en Gaza y Ucrania y defendió el multilateralismo y la vía diplomática como herramientas para resolver las disputas entre los Estados.
Lula defendió la soberanía de Venezuela, Nicaragua y Cuba
La defensa de la soberanía también estuvo presente cuando Lula se refirió a distintos países de América Latina. Sobre Venezuela, sostuvo que su población debe conservar el derecho a decidir su propio futuro: “El pueblo venezolano merece definir su propio destino”.
También cuestionó la situación política de Nicaragua y sostuvo que el país debe encontrar una salida a sus conflictos internos sin impedir la participación de la oposición en los procesos electorales.
En relación con Cuba, Lula calificó de “castigo colectivo a 10 millones de personas” el embargo económico y energético que, según afirmó, afecta a la isla.
El presidente brasileño insistió así en que las diferencias políticas dentro de América Latina deben ser resueltas por los propios países de la región y sin presiones externas.